Live Aus Berlin

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Esta semana se cumplen 15 años desde que Rammstein grabará su primer concierto en vivo. Sería lanzado casi un año después con el mítico nombre “Live aus Berlin” en CD, DVD y VHS.

Este disco/video tiene una historia muy especial en mi vida. Fue el primer disco que pasó más de un día en mi entonces stereo AIWA. Mi amigo Noé me lo presto y de ahí en adelante todo fue historia.

Rammstein como banda y “Live aus Berlin” como disco, dieron inicio a una de las épocas más importantes de mi entonces corta vida. Gracias a esto, pude conocer a personas muy importantes y quiero pensar que sin las consecuencias de esta mágica dupla banda/disco mi vida sería muy distinta.

Pero regresemos al tema principal. El cumpleaños número XV de este grandioso pedazo de historia musical (al menos para mí). “Live aus Berlin” nos presentó por primera vez, con edición y todo a Rammstein en vivo, quienes redefinirían el concepto de lo que tiene que ser un concierto en vivo.

En la misma vena de grandes discos en vivo, como Alive de Kiss (1975), MTV Unplugged in New York de Nirvana (1994) y más recientemente, S&M de Metallica (1999), “Live aus Berlin” mostró al mundo una cara de Rammstein completamente diferente a la de sus discos de estudio. Una cara más intensa y cruda pero a la vez más sensible, más real.

Al mismo tiempo nos dio a los que así decidimos aceptarlo, un motivo para enamorarnos incondicionalmente y sin reparo de esa banda lejana y extraña, exótica pero a la vez familiar.  Escuchando este CD de nuevo (que vi en VHS unas 500 veces) puedo reconocer con increíble nitidez los momentos que acompañaron muchos de los instantes de mi entonces corta vida.

Los flashbacks son constantes: la sangre en la frente de Till (vocalista de Rammstein) en Bestrafe Mich; la mágica falla en la filmación de la pirotecnia en Weisses Fleisch; el idealizado y patriotero grito de “Mexiko” en Sehnsucht; los micrófonos en llamas, los sombreros, el falo lanzando esa “misteriosa agua blanca” en Bück Dich. Y así podría seguir narrando momento a momento cada una de las cosas que recuerdo de este monumental concierto hasta llegar a la loquísima y encabronada edición en Leichzeit y Wollt Ihr Das Bett In Flammen Sehen? Y bueno… Seemann, que nos mostro por primera vez a Flake navegando entre un mar de gente.

Hoy en día Rammstein es uno de los actos en vivo más respetados y solicitados del orbe. Mucho ha cambiado y según mi opinión, para bien. Pero el constante cliché “en mis tiempos” me condiciona un poco y me acerca al evidente fanboyismo.  En 1999, con 18 años, Rammstein y “Live aus Berlin” me parecían lo más increíble sobre la faz de la tierra. El día de hoy yo también he cambiado y creo que para bien.

Dejémoslo en que tenemos edad suficiente para levantar una copa para brindar por Rammstein y su espectacular quinceañero, “Live aus Berlin”.

¡Salud!

– Erik García

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3 respuestas a Live Aus Berlin

  1. Iván Olhaff dijo:

    Yo tenia “Vollkerball” y me encantaba… pero me ví en la necesidad de $$$ venderlo…

  2. Wolfgang dijo:

    Wow. El Live aus Berlin de Rammstein. Creo que este es el disco en directo definitivo de estos seis desmadrosos alemanes. Aunque recuerdo que en esos tiempos eran bastante más serios y solemnes (al menos durante sus performances): interactuaban nulamente con el público y eran más parcos y rígidos; y de alguna manera eso también era parte de su encanto como banda.

    Recuerdo también que sólo tuve el VHS de este monumental concierto, y que se madreó al cabo de haberlo visto unas 478 veces. Trae, de hecho, algunas de las versiones que más me gustan de sus canciones, y que creo que superan a los discos de estudio; en particular me refiero a “Spiel mit Mir” (con ese estupendo crescendo final cortesía de la guitarra de Paul Landers y los strings sintéticos del teclado de Flake Lorenz), “Heirate mich” (alargada por la voz suplicante de Till Lindemann y el preciso bajeo de Oliver Riedel), “Asche zu Asche” (con la enloquecida batería de Christoph Schneider y los furiosos gritos de Richard Kruspe en los coros, al tiempo que todos los integrantes quedaban envueltos en espesas nubes rojas) y “Wollt ihr das Bett in Flammen sehen?” (una versión madreante e incendiaria [literalmente: quedaron llamas en el piso] por la cual tuvieron que pasar varios minutos para que el escenario pudiera enfriarse un poco antes de poder seguir con “Seemann” y terminar el concierto), que jamás sonaron tan vergas como en este plato.

    ¡Larga vida a Rammstein y a su Live aus Berlin!

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